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Filosofía de mis clases de pintura

Empecé a enseñar dibujo y pintura de forma tradicional a jóvenes y adultos en el 2003. Poco después me di cuenta de dos factores que se repetian sin cesar y que me impulsaron a replantearme mi forma de enseñar.
El primer factor era el miedo. La mayoría mis alumnos tenían mucho miedo a equivocarse, miedo de no poder hacer un buen cuadro o dibujo y sobre todo miedo a las críticas de sus amigos y familiares. Como consecuencia no se atrevian a tomar riesgos, ni a experimentar, no parecían disfrutar con lo que hacian, por lo que sus trabajos estaban técnicamente bien hechos, pero en mi opinión no tenían personalidad.
El segundo factor que me encontré era la falta de creatividad.

 

Tras analizar la situación comprendí que ambos factores estaban íntimamente relacionados y que tenía que cambiar mi enfoque si queria seguir enseñando de forma efectiva.

Con esa idea, empecé a diseñar mis clases. Decidí enfocarlas principalmente en incrementar la creatividad de mis alumnos. Lo hice siguiendo mi intuición, sin saber exactamente cómo iba a funcionar. ¿Por dónde empecé? Aprendí a ganarme la confianza de mis alumnos. Creando un ambiente donde se sintieran libres para cometer errores y que cuando esto sucediera, cosas interesantes se producirían. Ya se que suena un poco obvio, pero en realidad lo mas obvio es lo que solemos pasar por alto.

Así que al comienzo de los cursos, dejaba muy claro que no importaba en absoluto el resultado final, que incluso íbamos a quemar todos los cuadros al final de la clase (me encanta ver sus caras cuando digo esto) y que fueran advirtiendo a sus familiares y amigos que no iban a ver nada en absoluto. Nuestro objetivo iba a ser la experimentación y disfrutar al máximo del proceso creativo.

Este cambio de enfoque fue lo mejor que pude hacer. Cuando comenzaron a disfrutar del proceso creativo sin tener en cuenta el resultado final, perdieron sus miedos, ganaron confianza y trabajaron apasionadamente en cada reto. Alumnos de todos los niveles artísticos sintieron menos presión en tener que hacer algo “perfecto” y por ello fueron capaces de experimentar y correr riesgos. Los resultados fueron fantásticos, trabajos llenos de vida, atrevidos y únicos. Mis alumnos aprendieron mas con "los accidentes" que con mil clases sobre técnicas. Lo que había estado buscando en mis clases, sin saber cómo, brotó con bastante fuerza, transformando a mis alumnos en artistas natos, originales, llenos de ilusión y dedicados al cien por cien.

He estado enseñando creatividad y expresión plástica con éxito en Estados Unidos y en España. Mis clases no son convencionales. Ya no me dedico a enseñar a pintar o a dibujar, sino a experimentar el proceso creativo para expresar visualmente. También enseño a pintar online, lo cual me ayuda a sintetizar mucho mas el propósito de método.

Pd: Nunca llegamos a quemar nada, al contrario. Algunos de mis alumnos han ganado premios, muchos venden sus obras y casi todos continuan apasionados por crear.