Lo que No Tiene Nombre

Si eres artista, acostumbrado a trabajar durante horas ante un cuadro o una escultura o en algún otro proyecto, quizás habrás experimentado alguna vez un instante difícil de describir. Es difícil porque cuando lo explicas, tu oyente suele pensar que te has vuelto loco.

hombre

"Lo que no tiene nombre" es el título de un trabajo que escribí en la universidad respondiendo a la pregunta ¿Qué es lo que más te gusta al crear arte? En mi caso, ¿Qué es lo que más te gusta al pintar?
La verdad es que nunca antes había reflexionado sobre la necesidad que tengo de crear, ni de las razones por las que pinto. Creo que lo damos por sentado y no nos detenemos a analizarlo. Hablando con mis compañeros de clase, entre los que se encontraban, no solo pintores sino escultores e impresores, todos coincidian en que “el proceso creativo” era lo que más disfrutaban. Experimentar, hacer pruebas, cometer errores o los descubrimientos insólitos.

A pesar de que yo también consideraba esa parte como una razón de peso, en mi caso no se ajustaba a la realidad. Mi realidad era bastante diferente y no sabía si podía demostrarla. Estuve reflexionando si centrar mi escrito en exponer una experiencia que me sucedía de vez en cuando y que no tenía nombre. Una experiencia que no se puede alcanzar a voluntad, y que en el momento en que soy consciente de ella, la pierdo. Un hecho que nunca antes había comentado con nadie y del cual desconocía tanto su origen como su nombre.
Pasé varios días investigando en internet, buscando una pista o una definición pero no lo encontré porque en realidad no sabía donde, ni cómo buscar. También entrevisté a bastantes artistas pero lo cierto es que no todos lo experimentaban y en cuanto al título, ninguno sabía como llamarlo.

La forma como puedo describirlo es la siguiente: Algunas veces, cuando estoy pintando experimento una desconexión total y absoluta con el tiempo y el espacio. Es como si de pronto el tiempo dejara de existir. Quizás esto es debido a una intensa concentración, donde el tiempo carece de sentido, es decir, lo que me parecen ser unos minutos pintando, han sido en realidad mas de cuatro horas. Sin embargo ésto es solo una parte de la experiencia, la otra, mas intensa y satisfactoria, es que también pierdo mi identidad. El "yo" se disuelve como por arte de magia; entonces todo es uno y soy uno con el todo. Desaparece lo mundano, los problemas, el pasado y el futuro. Se borra el miedo, los deseos y solo eres consciente del universo. Hay muchísima paz, hay un conocimiento mas alla de las palabras, hay un espacio infinito, hay libertad. Me siento conectada con el todo, y mientras esto ocurre sigo pintando, pero no pinto yo. Quizas el cuadro se pinta solo, quizas el cuadro me esta pintando a mi, quizas es el momento donde la inspiración me llega a través de un canal conectado con ese todo. Algunos creen que es la conexión con la fuente del saber. Lo cierto es que te olvidas del resto del mundo y a la vez te sientes estrechamente conectado a él. Es una sensación muy especial.

He de admitir que no conseguí averiguar nada sobre este asunto, sin embargo terminé mi escrito y lo entregué. Después de varias semanas pregunté a la profesora, una artista que admiraba  y con la que solía tener conversaciones en nuestros tiempos libres, sobre su opinión. Me miró intensamente y respondió: ¿Qué tipo de drogas estas tomando para llegar a ese momento sin nombre? No se si me creyó cuando le dije que ninguna. Pero me di cuenta de que ella nunca había estado allí y que no comprendia de lo que habia estado hablando.

Hace poco leí dos libros donde se describe lo que yo intentaba explicar. Uno de ellos es “El Poder del Ahora” de Eckhart Tolle . Tolle lo llama “Satori” describiéndolo como un flash o conocimiento, un momento de no-mente y total presencia en el ahora.

El otro libro es “El Elemento” de Sir Ken Robinson el cual lo llama: estar en la “zona”. “Una de las señales significativas de que estamos en la zona es la sensación de libertad y autenticidad. Cuando estamos en nuestro elemento sentimos que estamos haciendo y siendo lo que se supone que tenemos que ser. También el tiempo se siente de forma distinta. Cuando estamos conectados de esta manera, con nuestros mas profundos intereses y nuestra energía natural , el tiempo tiende a pasar mas rápido, con mayor fluidez. En ese estado las ideas aparecen mas rápidamente , como si estuvieras conectado a una fuente donde todo fluye a través y fuera de ti y que de alguna forma estas canalizándolas”.

Yo lo titulé: Lo que No tiene Nombre, porque cualquier palabara, sustantivo, verbo o nombre me parece pequeño en comparación a lo que es.

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